jueves, 8 de diciembre de 2011

POR QUE LAS PRUEBAS SABER ICFES Y ECAES ARROJAN BAJOS RESULTADOS

 Para todos los profesionales de la educación supone un problema contemplar los altísimos índices de fracaso escolar. En muchas ocasiones el fallo está en una carencia de hábitos y técnicas de estudio.
Este interés se ha formado por que se ha considerado que no hay enseñanza de técnicas de estudio en las instituciones educativas y las evidencias muestran que la mayor parte de los estudiantes no aprenden las habilidades de estudio si no reciben enseñanza explícita sobre su uso, esto quiere decir que el alumnado no tiene la capacidad de usar una técnica de estudio en forma apropiada y eficiente.
Dentro del interés por la investigación sobre el aprendizaje de los estudiantes, uno de los aspectos más importantes a tratar es la utilización de técnicas de estudio, habilidades de estudio y estrategias de aprendizaje. Tal vez esto se deba a que durante muchos años se ha visto en nuestro país cómo la educación a decaído significativamente y los resultados se pueden observar en las pruebas SABER, ICFES Y ECAES que no son muy alentadores para los educadores de primaria, secundaria y estudios superiores. También es notable la deserción escolar y universitaria cuando el alumno ve que no es capaz de seguir estudiando, ya sea porque el trabajo es demasiado y no sabe cómo explotar sus habilidades de estudio o porque su rendimiento académico es insuficiente provocando desánimo a la hora de estudiar.
Los cuestionamientos en el campo del aprendizaje han permitido que se realicen investigaciones en las cuales se ha estudiado asuntos como fracaso escolar, enseñanza en escuelas públicas y privadas, deserción escolar, estrategias de aprendizaje entre otras.
En la identificación del problema se parte de la idea que la mayoría de los jóvenes creen que al escuchar en clase o leer su libro de texto, aprenderán. Su modelo de aprendizaje es algo así como por ósmosis. Por lo tanto, al ver los malos resultados de su aprendizaje se deprimen y hasta descartan la posibilidad de ingresar a la universidad o a un estudio superior. Todo esto afecta al estudiante, ya que a medida que su nivel escolar se torne más exigente, él necesitará técnicas, estrategias y habilidades de estudio más sofisticadas.
Los maestros de escuela primaria estructuran gran parte del tiempo de aprendizaje de sus alumnos, conscientes de que los niños pequeños carecen de las suficientes habilidades de estudio como para responsabilizarse por completo de su propio aprendizaje. Los profesores universitarios, en cambio, no se dedican mucho a proveer estructuras para el proceso de aprendizaje porque suponen que los estudiantes cuentan con las habilidades apropiadas para desenvolverse en forma independiente.
Si los alumnos no desarrollan bien sus técnicas y habilidades de estudio, no podrán responder a las expectativas de que en cada grado y nivel vayan aumentando la automotivación, la autoestructuración y el autocontrol del proceso de aprendizaje. Según los psicólogos cognitivistas, sostienen que en el aprendizaje también intervienen otros procesos cognitivos, que Flavell (1976) denomina metacognición que es definida por Jones como “reflexión sobre lo que uno sabe y sobre cómo manejar el propio proceso de aprendizaje”. Baker y Brown (1984) identifican diversas habilidades metacognitivas que intervienen en la lectura y que son coherentes con la definición de Jones: (1) conocimiento de los propios hábitos y habilidades de estudio; (2) capacidad de verificar el éxito del propio comportamiento de estudio, e (3) inclinación a usar estrategias compensatorias cuando el estudio no es exitoso.
A partir de esas diversas concepciones de la metacognición podemos plantear que el problema de investigación surge al encontrar, en la teoría y la revisión de otras investigaciones, que el estudiante tiene dudas y certezas sobre su forma de estudiar y aprender, lo cual es expresado en el momento en que ingresa a un estudio superior. Aquí intenta identificar si sus estilos de estudio le ayudan a tener un mejor aprendizaje o no.
En el colegio es posible alcanzar un rendimiento aceptable y sin necesidad de esfuerzos especiales, la competencia no es tan difícil, el trabajo se señala en forma concreta, la mayor parte se hace en la clase, se realizan muchos ejercicios de evaluación y se repite para dar oportunidad a algunos estudiantes de que se recuperen, la calificación depende generalmente de lo que se realiza en clase y de las tareas diarias. Todo esto tiene un gran impacto en el alumnado de último año de bachillerato cuando sale del colegio e ingresa a una universidad, en donde se enfrenta a un ambiente de libertad, a grupos de mayor calidad intelectual, a horas de clase relativamente pocas, a mayor estudio e investigación por fuera, a horas libres que se pueden aprovechar o perder, a veces los exámenes son periódicos y pueden ser sobre poco contenido o sobre mucho; aquí no hay exigencia. En términos generales el rendimiento alto o bajo depende de la actitud y responsabilidad de cada uno de los estudiantes (Gómez Toro y otros, 1985).
Basados en éstas referencias teóricas y en los trabajos mencionados encontramos que las técnicas de estudio, habilidades de estudio y estrategias de aprendizaje en el estudiante de último año de bachillerato permiten en gran medida observar que cambios se producen en el momento en que se ingresa a un estudio superior en donde se tiene total libertad de estudio.
La construcción de sociedades apoyadas en el conocimiento requiere del desarrollo de una capacidad de pensamiento local, estratégico y en prospecto con el fin de crear capacidades de investigación y procesos de generación de conocimiento en áreas y temas de importancia para el desarrollo cultural, social y educativo del país y de cada una de sus regiones. Así mismo, la posibilidad de que este desarrollo redunde en beneficio de la población y contribuya a la productividad y el desarrollo tecnológico depende de manera trascendental de la calidad del sistema educativo y de las oportunidades de aprendizaje social a que tenga acceso la población.
 La calidad de la educación es un instrumento de la competitividad nacional, para mantener y enriquecer esta calidad es necesario incrementar el apoyo a la actividad de investigación en educación y pedagogía. Se requieren esfuerzos permanentes, sistemáticos e institucionalizados de investigación sobre educación, con el fin además de consolidar una comunidad y un pensamiento estratégico en el tema, lograr una socialización amplia en la sociedad colombiana de la apropiación del conocimiento que se genera y su traducción hacia el campo de la adopción por parte, tanto de las políticas públicas, como de las políticas institucionales de las entidades que conforman el sistema de educación.
podemos concluir entonces que este no es un tema aislado o regional sino que toca a toda la nación y por tal pienso que todas las instituciones del orden superior deben de alguna forma compartir con otras semejantes para mirar de que manera y bajo que modelos se puede desarrollar una institución del orden superior teniendo en cuenta las diferentes condiciones económicas y sociales de cada región y aun mas cumplir con las metas de desarrollo que es estipuladas en su visión y que de alguna manera se vean traducidas en los diferentes planes de gobierno de los burgomaestres o alcaldes de cada municipio y aun mejor de gobernadores del departamento, en cuanto a la calidad si deseamos ser competitivos frente al escenario mundial y deseando que el material humano sea el optimo se debe hacer una inversión de capital que fomente el alcance de estos logros que sin duda son el reto a cumplir.



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